la verdad esta al lado de las palabras.....

Azulada


Tengo una pena azul de aguamarina

en el lado lateral del parpadeo

una migraña azul

que araña al beso quebrado

y hace surcos en las sienes

de dolor azul entumecido.

Furtivo sueño azul

inmerso dentro del átomo que me habita.




1/21/2009




CALENDARIO


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TERMINA EL AÑO
BRINDO CON LA COPA
TODO EL LÍMITE DEL VINO
QUE FLUYE EN ESPIRAL POR MI GARGANTA.
SE ACABÓ ESTA CONFUSIÓN DE PÁNICO INSERVIBLE
DE ESE CUERPO EXTRAÑO ENROSCADO EN MIS PÁRPADOS
CON ALAS DE DRAGÓN.
CESARON LOS SOBREVUELOS INFERNALES DEL ESPANTO
EL DAÑO RECOGIDO EN EL DENSO PALADAR,
EL NUDO CRUZADO EN LA LARINGE.
POR ESO ME TATUÉ EN EL HOMBRO CON INSOLUBLE AZUL
EL MES DE ABRIL
PARA QUE LA MUERTE NO SIGA HACIENDO COLA A MIS PIES.
SE DESVANECIÓ ESA LUZ DE GUIRNALDA VACIA
EL SONIDO QUE ESTALLA EN LOS SUTILES ACORDEONES.
Y DE ESE GRAN ÁRBOL DE NAVIDAD
SE APAGÓ SU LÚDICA ESTRELLA.
FUE UN ERROR EL AÑO FENECIDO
CON ESTA HUIDA DE ANCESTROS
UNA EQUIVOCACIÓN DE SOLEDAD ABIERTA
QUE LAMINÓ MI ESPALDA,
UNA EXPLOSIÓN LUNÁTICA DE ACALORADO AGOSTO.
SE ESFUMÓ LA NIEBLA
Y LA IRRUPCIÓN DE HIELO FUNDIDO POR EL HORIZONTE
EL MANTO GRISÁCEO DE LAS CHIMENEAS
LOS TRAMOS DE IDA Y VUELTA
LAS VOCES CONSTERNADAS DEL OLIMPO.
ME RECONCILIARÉ CON TODOS LOS FENÓMENOS CAUSALES
CON EL PLATEADO DELIRIO DE LOS ASTROS
Y LA PROPIA LEY DE VIDA,
RESPETARÉ A QUIENES OSARON CALLAR
Y ME DEJARON DESPEINADA ANTE EL ESPEJO
GOTEANDO SILENCIOS,
CUANDO CUELGUE EN LA PARED
UN NUEVO CALENDARIO.





Ana
(enero 2009)


Critica de José León Cano (poeta , 1er Premio en poesía del Circulo de Bellas Artes de Madrid, Dic.2008 ).
..he aquí un poema en el que Alicia nos tiende la mano si queremos pasar al otro lado del espejo; pero no para internarnos en ese mundo desconocido, sino para contemplar éste donde vivimos desde aquella perspectiva.
Si la poesía, la de verdad, es una frontera entre el tonal y el nagual, entre lo que percibimos con los sentidos y aquello otro que gravita más allá de ellos, el poema Fin de Año o “Calendario” de Ana Valdés- Miranda es un claro ejemplo de hasta qué delicioso grado puede embriagarnos una excursión por ese ambiguo territorio donde impera la ley de los vasos comunicantes, donde sueños no domesticados irrumpen con fuerza en la vigilia para recordarnos la irrealidad de cuanto percibimos, la realidad de cuanto presentimos.
Paul Elouard estaría encantado con este “Calendario”, y André Breton fliparía con imágenes tan gallardas como la de “ese cuerpo extraño enroscado en mis párpados con alas de dragón”, o aquella otra donde la autora afirma respetar a quienes “osaron callar y me dejaron despeinada ante el espejo goteando silencios”.
Quede claro, sin embargo, que Ana Valdés-Miranda no es una poeta surrealista, sino que sabe utilizar sabiamente elementos del surrealismo para iluminar con luces nuevas la vieja condición del ser humano, expuesto a la desdicha, pero también determinado, a veces, como quería Beethoven, a retorcerle el cuello al destino; aunque para ello sea necesario tatuarse en el hombro, “con insoluble azul, el mes de abril”.
Poeta elegante, alta y original, Ana Valdés-Miranda alcanza con este poema hermoso a decirnos cosas silenciosas, que sólo el corazón comprende, con imágenes nunca antes imaginadas.
Cuántos lo intentan y qué pocos lo consiguen.
José León





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